martes, 23 de agosto de 2011

Día 12


Hace dos días, un mendigo se acercó a charlar por la mañana mientras desayunaba. Él tenía en su mano su propia perdición, que según comentaba llevaba 15 años en las calles. Entre la agradable charla, que era más cómica, porque cómica es la vida, me hizo una pregunta que me ronda desde entonces: ¿qué es lo primero que pienso por la mañana?. Quizás él sí tuviera un primer pensamiento desde la mañana, una guía, un destino aunque sea tan caótico como su propia vida. Y por más que le intentara llevar al lado jocoso, el suplicante me requiso una y otra vez una respuesta. Hasta 3 veces, como a Pedro. Y sembró en terreno fértil. ¿Qué es lo primero que debo pensar al levantarme?

Como una rosa de los vientos.

lunes, 22 de agosto de 2011

Dia 11


En mi isla hay un pequeño lago. Un lago al que le cae una pequeña cascada y que en derredor hay multitud de caminos que llegan a él. Tiene tantos camino porque he llegado a él miles de veces buscando su ser. En él te reflejas y puedes llegar a verte, a ver tu propia alma, a desnudar la esencia limonada y ácida de uno mismo, pero además, te enseña el bien, el mal y la esperanza.
No está lejos de mi playa. Me miro de nuevo en sus aguas cristalinas y bebo de ellas...
Fui quizás todo eso que odias, pero no puedes llegar a entender el duelo que llevo dentro. No soy una buena persona, no tengo la integridad de una isla ni de una roca y puedo llorar. A veces, soy de cristal y no porque yo quisiera. A veces lloro sin que nadie me vea por ser así. A veces he llorado sin que me vieses por ser así. No sé cuantas veces lo hice, ni cuantas veces he suspirado pensando esto mismo. Me quisistes descubrir y entender y por más que te explicara, que al igual que una flor que florece en primavera, a su tiempo llegarías hasta el último rincón, incluido este pequeño lago. Yo te hubiera enseñado los caminos una vez llegaras a mi isla.
Pero al igual que fui enfermizamente nefasto en la vida de otras personas, también intenté reparar el presente y llegar a construir castillos de arena donde habitar y vivir esta aventura llamada vida. Traté de sonreir a pesar de suspirar. Traté de hacer el mundo un poquito más bello. Mi reflejo no es tan nefasto. Quizás algún recuerdo bueno haya.
Y al igual que hay llamas que ni con el mar, al igual que a pesar de rondar tu presencia y recordarme mil veces todos tus pequeños defectos, sigo amando cada uno de esos detalles. Sólo me queda la esperanza de tu lejanía, en la que te empeñas. Quizás lejana y pequeña, ya no duelas tanto.

lunes, 15 de agosto de 2011

Dia 4



No puedo parar de recordarte. Aquí sentado, te espero. Sólo puedo esperarte. Sólo puedo llorarte. En mi isla hay rincones insólitos, que jamás pude conocer, que jamás querré llegar a ver.
Sólo espero que vuelvas. Sólo querría volver a ver tu sonrisa en tu rostro gracias a mí. Sólo quisiera volver en el tiempo y abrazarte tan fuerte que jamás te separaras de mí, que jamás pudiera nada arrancarte de mi ser. Sólo quisiera que me llamaras y me dijeras que todo fue una broma macabra del destino, que toda esta pesadilla no es real. Que quieres salvarme ya que yo mismo no puedo hacerlo. Que quieres rescatarme de mi naufragio.
Hoy quizás no llueva más...

Dia 3

De la noche a la mañana, tus ojos se volvieron llenos de ira hacia mí. De la noche a la mañana, se diluyeron las palabras. Solo puedo recordarte diciendo que me querías y que era especial para ti. En mi isla a veces llueve y tengo que refugiarme entre las hojas de las palmeras. A veces el viento arrulla y ulula amenazante, pero nunca llega a hacer nada. Solo quisiera tenerte ahora mismo a mi lado. Tú que me dabas la tranquilidad y me robabas el sueño, sigues en la noctámbula costumbre, pero volvistes mi alma del revés. A veces la lluvia sirve para darse cuenta que el mundo sigue. Sigue sin ti. Ya no estás, estás con otro. Serás de otro, como antes de mis abrazos. Llueve. Lluvia. Llanto.





sábado, 13 de agosto de 2011

Dia 1


Ya sé que compartes pececitos con otra persona, ya sé que paseas con ella como lo hacías conmigo. Por eso estoy sólo, aquí en mi rincón. Podría ahora escribirte las mil formas en que la vida se me escapa. Olvidastes los días juntos, la tranquilidad en mi regazo, las risas, las promesas, la vida juntos. Ahora será de otro ese trocito de mí que estaba en ti. Ahora será de otro tu abrazo, tu voz. Y ahora que olvidastes todo lo que fuimos y somos dos extraños, estoy aquí perdido, otra vez. Por eso te odio aún más, por olvidar tus propias palabras.
Te odio por no estar a mi lado. Ojala pudieramos aún hablar de futuro, ojala todavía no fuera tarde. Ojala los recuerdos no estuvieran esparcidos en toda mi alma navegando a la deriva. Ojala algún día cualquiera hubiera dicho o hecho lo que fuese para cambiar la historia.
Y así, te echo de menos, echo de menos esos pececitos que ya no serán míos.
Por eso estoy aquí sentado, echándote de menos otra noche más. Otra noche más el sueño se esfumó, pensando en ti. Otra noche en que tengo que tengo que oler la sal, escuchar las olas y dejar que acaricie la brisa, mientras te echo de menos y naufragan todos tus recuerdos en el mar de mi alma.
Ojala seas feliz.

viernes, 12 de agosto de 2011

Día Cero


Diario de un náufrago

Erase una vez que se era, una historia común, como otra cualquiera de las que pudiera ser. No tiene quizás nada nuevo, ni nada que pueda ser original, pero es mi historia y al menos a mí, me interesa. Y todo un empieza un día cualquiera de este año, un día en que después de que el sol saliera y las nubes fueran y vinieran en el cielo en su paseo, recordé ese rincón donde me perdía en la infancia. Ese pequeño rincón olvidado y que es de mi propiedad aunque jamás pude poseerlo. Y es que me refiero a la pequeña isla donde nacen los sueños, donde escondo cada uno de los recuerdos, donde juega el niño que fui y soy.
Mi playa, donde respiro el cielo. Mi arena. Mis olas que cantan. Mi viento que susurra y acaricia.
Allí desperté y recordé ese tarareo que siempre me sabía tan dulce en la boca...